domingo, 21 de febrero de 2010

Badajoz amable: las nuevas calles.


Después de tantas críticas como hemos venido haciendo aquí, por fin podemos felicitarnos por cosas bien hechas. No es que en este blog vayamos a hacer propaganda de las cosas bien hechas, que para eso ya hay muchos medios, pero de vez en cuando hay que darle una alegría al espíritu y a la vista. Las calles que se han arreglado en el casco antiguo están muy bien y, además, son un ejemplo de cómo deben de colaborar las administraciones: el Estado Central las ha costeado y el Ayuntamiento las ha gestionado.
Bien.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¿Qué pintan ahí los políticos?


¿Qué pintan ahí los políticos?
Se han entregado las llaves de las primeras viviendas del PIR de La Pilara. Muy bien. Una empresa, que se llama Urbicasa, ha hecho una promoción de viviendas, las ha construido y ahora las entrega. Al parecer son viviendas protegidas con lo que contarán con las ayudas que correspondan de la Administración. Muy bien. ¿Qué pintan ahí los políticos diciendo que aquí se hacen viviendas baratas? Aquí lo que se hacen son viviendas en lo alto de un cerro y, encima, se le da una edificabilidad asombrosa. Estamos creando una urbe sobre los cerros. Alucinante.
Más alucinante aún es la presencia de la máxima autoridad ciudadana. Para qué habrán sacado de su casa al Alcalde que es un señor que ya está jubilado de hecho aunque no de derecho. Que lo dejen en paz. Si la Junta presume de lo que hace y de lo que no hace, el Ayuntamiento es un artista en el arte del aparentar. Hace años pusieron una valla más allá de La Granadilla diciendo que iban a construir tropecientas mil viviendas en otro PIR y no han empezado aún. Con lo que queda para las elecciones me extrañaría que empezaran alguna. Yo no les he visto nunca empezar nada, al menos, nada que hayan financiado ellos.
¿Qué pintamos aquí los ciudadanos en medio de todos estos avispados propagandistas?

martes, 22 de diciembre de 2009

Atascos


Dice el capitán de los socialistas pacenses que están atascados los imbornales.
Evidentemente Badajoz es una ciudad atascada. Está atascada políticamente, socialmente y, lo que es peor, económicamente. Dentro del atasco que sufrimos no es el menor el de los imbornales. El atasco de los imbornales es un reflejo de la ciudad. Sí, ya sé que esto es una figura retórica muy lamida, pero es que es así.
Badajoz se quedó atascada políticamente por mor de las actuaciones de aquel concejal socialista, (¿cómo se llamaba?), que terminó en la cárcel por robar el dinero de todos los pacenses. Desde entonces, los socialistas dejaron de ser opción y no quedó en la ciudad más que Miguel Celdrán (apoyado en sus amiguetes) y Manolo Sosa, apoyado en lo que sea, que da igual. De eso va a hacer dieciséis años, pero, ahí estamos: que veinte años no es nada.
Socialmente Badajoz ha sido y es una ciudad muy atascada desde tiempos inmemoriales. Una burguesía absentista, un proletariado de aluvión, de origen campesino y con tendencia a caer en el lumpen. Nadie con inquietudes y los inquietos molestando al resto del personal que lo que quiere es celebrar la feria de San Juan y que le dejen en paz.
Económicamente la ciudad ha sido una ciudad de servicios. Esto se debe a su condición fronteriza. Se trata de la ciudad más importante de España con frontera con Portugal. Las multinacionales lo vieron pronto, en cuanto entramos en la Unión Europea. La burguesía local no. Siguió riéndose de los portugueses. Además, el país vecino no estaba para alegrías en los últimos años, no eran capaces de remontar el vuelo. Ahora es España la que no está para nada.
Así que el que puede, vive en Badajoz de la administración, ya sea como funcionario, jubilado, perceptor de prestaciones, empresario subvencionado, cura o militar y otras formas nuevas y antiguas de prebendas.
Como los atascos de esta ciudad son muchos y muy complicados haría bien el consistorio en empezar con el de los imbornales. Ese, al fin y al cabo, es muy fácil de resolver y nunca lo han hecho. Se dijo, cuando se privatizaron el agua, los alcantarillados y demás, que el concesionario iba a limpiar los imbornales. Pero aún no lo ha hecho.
Hágase pues.
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lunes, 30 de noviembre de 2009

Los Colorines en el Hoy.

Menos mal que alguien en el Hoy lee la Gacetilla de Badajoz. Si no véase el artículo que trae sobre el tema.
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viernes, 27 de noviembre de 2009

Orgullo y prejuicio.


Aquí tenemos un ejemplo muy claro de cómo funciona un prejuicio.
En la ciudad hay alguna barriada marginal, como la conocida por “Los Colorines”, que prácticamente llegan a ser un gueto, es decir: un espacio urbano separado del resto y socialmente marginal. En estos barrios la gente es tan mala o tan buena como en el resto de la ciudad. Hay gente con comportamientos muy deleznables, que viven inmersos en la criminalidad y se ganan la vida con el tráfico de drogas. El resto, que afortunadamente son más, son personas cuyo único delito es no tener suficiente dinero para hacerse construir un chalet en las vaguadas. La gente no es mejor ni peor porque tenga más o menos dinero. En todas partes encontramos todo tipo de personas. ¿O es que en un entorno determinado como el centro de trabajo o la comunidad de vecinos en la que uno vive todo el mundo tiene la misma talla moral? Esto que es una obviedad es percibido de otra forma por muchas personas. ¿Por qué? Por dos razones: desconocimiento y miedo (que a su vez deriva de lo anterior).
La opinión que mantenemos es obvia porque está en la experiencia humana de cualquiera que haya vivido distintos ambientes y se haya codeado, por alguna razón, con gentes de distintos estratos sociales y, por supuesto, haya mirado a la gente sin prejuicios.
Los vecinos de “Los Colorines” se quejan de su marginalidad. Hemos visto las basuras en las calles porque el Ayuntamiento no las recogía. Tendrán más razón o menos razón, pero de lo que no cabe duda es que las cosas hay que hacerlas bien. La seguridad ciudadana, la limpieza de las calles, el ornato y la tranquilidad son responsabilidad de las administraciones públicas.
Pero lo que más me llama la atención de este asunto es cómo ve el público esta reivindicación. Si no, véanse los comentarios de la gente al artículo del Hoy.
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yooooooo
de autentica verguenza...vivienda digna?? acaso no era una vivienda digna cuando se les dieron en su dia?? la junta acabara cediendo al chantaje para el asombro de todos los ciudadanos que estan trabajando y pagando impuestos y que a dia de hoy siguen sin poder tener una vivienda.señores, verguenza es lo que siento ahora mismo
cada vez mas harto
¿Para cuando un articulo sobre la indignacion que nos produce a la mayoria de los pacenses la actitud de estos señores? ya esta bien de sacarlos todos los dias en el periodico,estais cayendo en su juego
anaku
lo que se dice pena a mi no me dan,¿cuantas casas le han dado ? ¿cuantas casas han vendido a escondidas ?¿cuantos barrios se han destrozado por la integracion que dicen que sufren ?que se los lleven a valdepasillas o a las vaguadas haber si la gente con mas clase de badajoz aguantas sus costumbres y sus suciedades.estos señores vallan donde vallan van destrozando todo y llevando la droga a todos lados .que miren en sus colchones a ver cuanto dinero tienen.
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El prejuicio convierte a las víctimas en culpables. Es cierto que los que han deteriorado el barrio son personas que viven allí, pero no lo es menos que el resto de los vecinos han resultado damnificados por sus actos y que es obligación de las administraciones velar para que la vida de los vecinos se desarrolle de manera decorosa en todos los barrios. Los comentarios de la gente dan a entender que todos los que viven en un barrio pobre son mala gente, algo que está muy extendido entre la mentalidad de ciertas personas, (que por otra parte tampoco son ricas, por lo que dicen ellos mismos).
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jueves, 19 de noviembre de 2009

El cubo de Biblioteconomía y la gente.


El otro día hablamos del Cubo de Biblioteconomía y contamos lo que, a nuestro entender, había sido el proceso seguido por lo que llamábamos “este desaguisado”. Incluso algunos lectores, han contestado amablemente a nuestra gacetilla. Esto es una ciudad pequeña y uno tiene varios amigos que han estudiado en la facultad de Biblioteconomía, muchos habituales de la biblioteca e incluso alguno que enseña en la Facultad.
Como el tema tenía su complicación, quisimos ser objetivos y relatar lo que entendíamos que había pasado según lo hemos ido siguiendo en la prensa durante años. Pero resulta que había una parte que no hemos tocado en todo esto y que es, sin lugar a dudas, la principal, a saber: que todas estas obras se hacen para el uso y disfrute de la gente. Nos ha emocionado un poco comprobar el cariño que sienten por el edificio los que han estudiado y los que aún estudian allí y nos parece lamentable que vayan a salir perjudicados por el desaguisado.
En todas estas cosas siempre paga más el que menos culpa tiene.

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martes, 17 de noviembre de 2009

La autopista.

Dice el Hoy, que en el cruce de los Maristas un coche ha atropellado a un niño. No sabemos de quien es la culpa, lo que sabemos es que en esta ciudad abandonada a su suerte puede pasar de todo.
En primer lugar, “la autopista” no debería ser una autopista, me explicaré. La autopista hace tiempo que dejó de ser una circunvalación de la ciudad para el tráfico que va (o viene) de Portugal, quedando integrada dentro de la estructura urbana como una de las avenidas céntricas de la misma. Sin embargo, este Ayuntamiento, que no tiene ningún diseño de ciudad y que no quiere intervenir nada más que para calificar suelo para que construyan los amigos, no ha movido un dedo para modificar el carácter de esta vía. Al contrario, no quiere ni mencionarlo para que la vía siga siendo responsabilidad de carreteras y así no tener que hacer el mantenimiento, según la política de siempre de dejar las cosas como están que yo ya me estoy haciendo rico con el cargo y que trabaje Rita. Dice muy bien un comentario de un lector en el Hoy, que refiere que de llevarse a efecto la manía esta de los pasos subterráneos para lo único que servirán es para que los coches puedan correr por “la autopista” sin obstáculos de semáforos.
Eso es lo que tenemos: una ciudad para el negocio inmobiliario de los de siempre y para los automóviles, que son el fetiche que todos adoramos. Yo paso con mi cochazo por la autopista cómodamente y la ciudad que le vayan dando. Porque aquí no hay controles de velocidad y cada uno puede ir como quiera y aparcar en doble fila (o en triple) que no pasa nada. Y, ¡qué bien estamos con este gobierno local! Yo las próximas les vuelvo a votar.